MARCELO MANZATTO ACUSA: Un noble acto de reconocimiento a las víctimas de la dictadura lo transformaron en un acto político partidario.

Lunes, 04 de agosto de 2014


Como estaba previsto el 31 de Julio se realizó la señalización de la Guardia Rural Los Pumas, en Santa Felicia, Departamento Vera, como sitio de la memoria dado que allí funcionó un Centro Clandestino de Detención por donde pasaron los secuestrados de la última dictadura militar.

La propuesta de realizar dicho acto fue hecho por FM Activa al Concejo Deliberante de Vera en el mes de Septiembre del año 2012. Por unanimidad el cuerpo votó una resolución elevando el pedido a los organismos correspondientes del gobierno provincial.

Hace 10 días, a través de su página web, el gobierno informó que realizarían el acto de señalización el jueves 31 de Julio.

Nunca notificaron de ello al Concejo y lo que es peor tampoco lo hicieron con las víctimas locales que soportaron allí las peores vejaciones a las que puede ser sometido un ser humano.

El Presidente de Concejo Municipal, Dr. Cristian Chantiri, se comunicó con este periodista (quizá previendo que no se encargarían de invitar a las víctimas) para solicitar el nombre de las personas de Vera que pasaron por ese lugar en aquellos tristes años.

El gobierno se apropió de la idea y del acto. Ni siquiera tuvieron respeto por las instituciones democráticas locales.

Apenas 24 horas antes de que se realice el acto y luego de dar a conocer a los funcionarios el desagradable accionar que han tenido, se dignaron a enviar, por mail, una invitación al Concejo Deliberante de Vera y al que suscribe está nota.

El gobierno provincial y sus funcionarios actuaron de la misma forma que le critican al gobierno nacional de apropiarse de la causa de las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante la última dictadura militar.

El miércoles por la mañana me comuniqué con el responsable del Nodo Reconquista, Sergio Rojas, para expresarle y preguntarle si no le parecía una falta de respeto lo que estaban haciendo. Su respuesta fue que de ese tema se encargaba la Secretaria de Derechos Humanos del gobierno provincial. Le dije sino sentía vergüenza que siendo de Vera se les faltará el respeto a las víctimas que no fueron invitadas por el gobierno provincial al acto que se realizaría al otro día.

Volvió a llamar un rato después para expresarme que efectivamente era esa Secretaria la que estaba encargada de la cuestión y que “las invitaciones las derivaban en organismos de Derechos Humanos, en este caso el Norte Amplio por los Derechos Humanos”. Cuando lo consulté que tenía que ver esa organización con este acto, no hubo respuesta.

Ese mismo miércoles le envié un mail al Secretario de Derechos Humanos de la provincia, Horacio Coutaz, donde le expresaba el profundo desagrado que producía el proceder que habían tenido.

Su respuesta fue pedir disculpas por los errores que podían haber cometido. Ya era tarde. Las cosas se habían hecho muy mal y no tenía vuelta atrás.

Eso sí El Norte Amplio por los Derechos Humanos (de algunos) se había preocupado de enviarle una nota de invitación al Concejal Luis Peirone del Frente Para la Victoria que ni siquiera ocupaba ese cargo cuando se trató la resolución. Pero nunca se acordaron de invitar a los verdaderos protagonistas: las víctimas que si no hubieran sido anoticiadas por el Presidente del Concejo Deliberante de Vera ni siquiera se hubieran enterado que se iba a señalizar el lugar en donde habían estado secuestrados.

Dije en una nota que me hicieron en el noticiero del cable local, unos días antes del acto, que las víctimas del terrorismo de Estado en Vera habían sido ninguneadas durante muchos años por el Estado y por la sociedad verense, y que este acto era un reconocimiento a ellos. Me equivoqué.

Allí está ahora la noticia publicada en la web del gobierno. Allí las víctimas son mencionadas como “ex detenidos”, eso sí los funcionarios están todos con sus nombres y cargos.

Llegué a Vera en el año 1996. Recién en 1997 las víctimas de las torturas se atrevieron a contar, en nuestro medio y públicamente, lo que les había sucedido en aquellos años.

Ante la ausencia de los Organismos de Derechos Humanos y del Estado fuimos nosotros quienes los convencimos de ser querellantes en la causa que se comenzaba a investigar en los tribunales federales de Reconquista. Los contactamos con el abogado Gabriel Hernández y hacía allí fueron a contar sus penurias en la justicia por primera vez.

El entonces Juez Federal subrogante, Dr. Virgilio Palud, dispuso en una oportunidad que se hiciera un reconocimiento ocular del lugar de detención en la Guardia Rural de Santa Felicia. Allí acompañamos a las víctimas junto a gran parte de los medios locales. Volvían al lugar de sus pesadillas por primera vez luego de dos décadas. Allí no estaba, ni Lewis (Ministro de Justicia) ni Coutaz, ni Rojas, ni el Norte Amplio por los Derechos Humanos (de algunos), solo éramos las víctimas, el que suscribe, el abogado Gabriel Hernández, el juez y un puñado de colegas de medios locales.

Atento a todas estas cosas decidimos no estar el jueves 31, para no convalidar la falta de respeto y la apropiación que algunas hacen de cuestiones que siempre les fueron ajenas y por las que nunca mostraron interés.

Desde este lugar nuestro más sincero y afectuoso acompañamiento para Juancho Giordano, Alberto Romero, Yuyi Ortiz, el “Colo” García, el “Negro” Magni y a la viuda de Dr. Silvestri. Y nuestro recuerdo eterno para Enriqueta “Nene” García.

Muchos de los que el jueves estuvieron golpeándose el pecho para poner una placa, no saben ni siquiera el nombre de las personas que fueron las torturadas en ese lugar.

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